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Tutoría Legal: ¿Qué es? [Concepto, Casos y Ejemplos]

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Puntos importantes sobre la tutoría legal
  • La tutoría legal es una condición por medio de la cual una persona es capaz de representar a otra por una incapacidad.
  • Aplica igualmente en el caso de los menores de edad, los cuales no tienen facultades legales para actuar según sus propios intereses.
  • Esta facultad se obtiene a través de la presentación de una solicitud frente a una corte.
  • Posterior a haber recibido esta solicitud, el juzgado designará a un especialista para que proceda a investigar y valorar el caso.
  • Las actas de tutela son los documentos probatorios que indican que realmente la tutela está operativa.
  • La tutela se puede acabar por distintas razones, como el cumplimiento de la mayoría de la edad o resolución judicial.
  • No puede ser tutor legal quien tenga antecedentes penales, sea menor de edad, se le ha quitado una tutela antes, tiene mala relación con el tutelado o está incapacitado.

¿Qué es la tutoría legal?

La tutoría legal es la modalidad que admite la Ley para permitir que una persona ejerza la representación de otra que no puede actuar por sus propios medios.

En la mayoría de los casos, quien es representado presenta algún nivel de incapacidad, ya sea total o parcial.

Aunque lo más común es que sea una sola persona quien ejerza esta función, se puede dar el caso de que existan dos tutores. De esta manera, uno tendría que ocuparse de la tutoría de la persona en sí, mientras que el otro se orientaría a los temas relacionados con el patrimonio.

La tutoría legal también puede ser ejercida para atender casos de menores de edad bajo ciertas condiciones muy específicas.

¿Qué significa ser tutor de una persona?

Ser tutor de una persona significa cuidar de que esta persona tenga bienestar y hacerse cargo de sus bienes, en caso de existir.

El volverse tutor de alguien puede responder a causas muy variadas, la mayoría de ellas se orientan a representar a personas incapacitadas para hacerlo por sí mismas.

Pero también es posible que ocurra con menores de edad que no están a cargo de sus padres, sea por problemas legales o por fallecer.

¿Cuáles son las actas de la tutela?

Las actas de tutela son los documentos probatorios que indican que realmente la tutela está operativa.

Para que esta tenga el efecto que se espera, se deben reflejar una serie de datos de mucha importancia.

Actas de tutela

El primero de ellos se orienta a los datos personales del incapacitado, incluyendo su edad. También habrá que especificar la incapacidad que posee y que han conllevado a dicha solicitud.

Será necesario exponer una retrospectiva de quienes han ejercido la tutela anteriormente, en caso de existir.

Persona tutor

En cuanto a la persona que ejerce la tutela, es imprescindible mencionar sus datos personales, la profesión que ejerce y su lugar de residencia.

Por último, el acta de tutela debe tener referencia de quién es el juez que la ha otorgado y la fecha en que este documento se constituyó.

Ya con esta aprobación final, el tutor estará en la potestad de resguardar los intereses de su tutelado con total autoridad.

¿Cuándo se acaba la tutela?

La tutela se puede acabar por distintas razones, como el cumplimiento de la mayoría de la edad o resolución judicial.

Mayoría de edad

Es lógico que cuando una persona alcanza su mayoría de edad ya empieza el trayecto a tomar sus propias decisiones y representarse a sí mismo.

Fallecimiento del tutelado

La tutela también puede terminar por el fallecimiento del tutelado.

Recuperación de la patria potestad

Si se trata de un menor de edad y alguno de sus progenitores recupera la patria potestad, o esta es asignada a un tercero, también se acaba la tutela.

Tutor legal con mala praxis demostrada

Por último, se puede dar por resolución judicial cuando se considere que el trabajo efectuado por el tutor legal no vaya acorde con lo esperado.

En cualquiera de los casos, habrá que presentar la respectiva pruebas para demostrar que el tutor no ha obrado como debería y estas deben ser contundentes. No es fácil quitar la tutoría legal a una persona.

¿Qué es la incapacidad natural y legal?

La incapacidad natural es una condición de tipo físico, mientras que la legal otorga una incapacidad judicial y conlleva al uso de un tutor.

Para comprender mejor la diferencia entre ambos conceptos veamos un ejemplo.

Supongamos que Javier sufrió un accidente de coche que le afectó la columna vertebral y no podrá caminar más. Tiene necesidad de utilizar una silla de ruedas.

Si Javier era operador de máquinas pesadas, probablemente no pueda continuar ejerciendo su oficio por incapacidad. Aquí se trata de una incapacidad natural pero tiene plenas capacidades para tomar decisiones.

Si en ese accidente sufrió daño cerebral, lo más seguro es que no pueda tomar decisiones. En ese caso, se declarará su incapacidad legal y será necesario asignarle un tutor.

¿Quién no puede ser tutor legal?

No puede ser tutor legal quien tenga antecedentes penales, sea menor de edad, se le ha quitado una tutela antes, tiene mala relación con el tutelado o está incapacitado.

Aunque parezcan muchas excepciones, hay que tener en cuenta que se trata de una situación delicada donde una persona ejerce dominio sobre otra.

Plenas facultades para ejercer la tutoría legal

Por ende, es necesario asegurar que está en plenas facultados para ejercer este trabajo de forma óptima para el tutelado. Visto lo anterior, vale la pena decir que la tutoría legal puede ser representada por personas físicas o jurídicas.

Su elección puede estar determinada por distintas formas; como por ejemplo que sea designado por el propio tutelado. Existen casos en que este se encuentra totalmente imposibilitado para esta acción, pero sí puede ser tutor legal para menores de edad, por ejemplo.

También es posible que la tutoría sea ejercida por el cónyuge o los padres del tutelado. Incluso pueden ser ellos quienes designen a un tercero.

En todo caso,  el juez también tendrá oportunidad de emitir su juicio  con respecto a quienes ejercerán esta función, según sus impresiones.

La mayoría de las veces la tutoría legal la ejerce un ser querido, pero cuando esta opción no es posible, suelen entregarse de forma momentánea a ONGs.

El caso es que, según las condiciones de la persona representada, la tutoría legal puede conllevar un gran trabajo para el tutor.

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