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Fideicomiso: [Concepto, Partes, Tipos y Funcionamiento]

  

El origen del vocablo fideicomiso se localiza en el derecho romano antiguo. Se denominaba en Roma “fiducia” o “fidecommissum” a los predecesores de lo que hoy día denominamos fideicomiso.

Fue una figura creada dentro del derecho de sucesión, bajo la cobertura de la relación de confianza entre semejantes. 

De esta forma una persona encargaba a otra la entrega de alguna riqueza hereditaria, para un tercer individuo.  Antiguamente, para llevar a cabo un fideicomiso no era obligatorio ningún requisito, ya que solo bastaba con la voluntad de las partes.

Así mismo, para finiquitarlo sólo era necesaria la buena voluntad entre las partes. Con el paso de los años, el imperio romano creó una jurisdicción de pretores para fideicomisos.

Esta nueva instancia legal pretoriana buscaba hacer valer un trato justo y honesto en las relaciones de los fideicomisos. Así tenemos que este interesante mundo de los fideicomisos se inició hace tantos siglos en la antigua Roma.

 

¿Qué es un fideicomiso?

Un fideicomiso es un contrato en el cual una persona confía un patrimonio de su pertenencia a otro para que lo administre en beneficio de un tercer sujeto.

Después, al cumplirse algún plazo o condicionante,  este patrimonio se dirige al dueño inicial, al tercero, o cualquier otra persona establecida. 

El fideicomiso como se mencionó antes, proviene del latín “fideicommissum” también mencionado como “fiducia”.

Partes del fideicomiso

Conociendo un poco más a fondo cada término, tenemos que existen 4 personas que pueden involucrarse en este proceso:

  1. Fideicomitente o fiduciante: es la persona que es originalmente el dueño del patrimonio.
  2. Fiduciario: es la persona (natural o jurídica) que administra el dinero.
  3. Beneficiario: es la persona para la cual el fiduciante administra los bienes.
  4. Fideicomisario: es la persona (natural o jurídica) que finalmente percibe los recursos del fideicomiso.

Hay que destacar que el fideicomisario o destinatario final puede ser: el beneficiario, el propio fideicomitente, o un tercero.

Estos términos y condiciones están preestablecidos desde el principio del fideicomiso.

Al establecerse algún fideicomiso,  los involucrados no tienen propiedad absoluta del patrimonio en cuestión. 

Dicho patrimonio o bienes no pueden ser objeto de persecución o seguimiento por parte de acreedores de la persona fiduciante (fideicomitente). Tampoco pueden ser estos bienes perseguidos por acreedores del fiduciario.

 

¿Qué ocurre en caso de quiebra o impago?

Igualmente en caso de quiebra del fiduciante o del fiduciario, estos bienes no pueden ser afectados legalmente.

Se podría decir que técnicamente  un contrato para fideicomiso se establece entre dos partes. 

Históricamente estas partes reciben el nombre de “stricto sensu”; a saber: “fideicomitente/fiduciante” – “fiduciario/fideicomitido” (visto anteriormente).

Pero, en la practica la relación del fideicomiso se presenta entre  cuatro partes: el fideicomitente, el fiduciario, el beneficiario y el fideicomisario. 

Es decir, el fideicomitente opta por confiar en el fiduciario, con el objetivo de cumplir un fin determinado.

Básicamente, el acto inicial del fideicomiso es el pacto entre fideicomitente y fiduciario, para establecer las condiciones que les sean convenientes.

Dichas condiciones  son parte de un acuerdo que puede llegar a tener una proyección extensa en el futuro. 

 

Técnicamente, el papel del fideicomitente como padre de las actividades para concretar el establecimiento del fideicomiso se sitúa en los siguientes puntos:

  1. Escoger al fiduciario, acorde con la confianza que le tiene a este para que desempeñe ese rol.
  2. La elección de desposeerse de parte de su patrimonio y pasárselos al fiduciario.
  3. Especificar los fines para los cuales se instituye el fideicomiso, y particularmente nombrar los beneficiarios, para los cuales actuará el fiduciario.
  4. Este debe ser una persona natural o jurídica, con comprobada honestidad y prudencia.
  5. El fiduciario debe ser diligente, y tiene que estar a la altura de la confianza depositada en él. Debemos recordar que tiene que manejarse bajo el noble principio de “manejar y administrar lo ajeno como propio”.
  6. Un fiduciario debe ser alguien moralmente autorizado para esta función. Se pueden conseguir incluso entes u organizaciones (muchas veces bajo la figura de sociedades anónimas) que se dedican a ser fiduciarios. Es decir, estos entes se dedican a la función de fiduciarios o fideicomitidos con carácter profesional. Estos entes poseen personal debidamente capacitado y sistemas administrativos ordenados. A la vez también cuentan con políticas de confidencialidad y mecanismos de control interno.

Estos entes son capaces de llevar la tarea de fiduciario en diversos casos de forma simultánea, y durante lapsos largos de tiempo.

Particularmente en España podemos ver como los fideicomisos siguen siendo un tipo de negociación con una relativa importancia.

Este esquema de considerar a los fideicomisos como negociaciones importantes, se repite en países de Latinoamérica como por ejemplo México. 

¿Cuál es su función?

La función de un fideicomiso es que da la posibilidad de asignar las ganancias derivadas de la propiedad de algún bien, siguiendo la voluntad de su dueño.
 Es decir, dichos bienes, de esa manera, son enajenados del dueño o propietario,  quedando entonces sujetos a un fin o destino predeterminado en el fideicomiso.

Además, el fideicomiso se constituye como un bien o patrimonio con autonomía e independencia, que está previsto para una finalidad planificada. Por lo que, el patrimonio incluido en el fideicomiso, posee independencia de los bienes del fiduciario; y estos nunca pueden confundirse.

En relación a ello, si cualquier acreedor del fiduciario, tomará alguna acción en su contra, el patrimonio del fideicomiso permanece exento de dichas acciones.

Es decir, en caso de producirse esa acción legal por parte del acreedor,  los bienes del fideicomiso estarían legalmente protegidos y libres de responsabilidad. 

 

¿Cuáles son los fideicomisos públicos?

Los fideicomisos son públicos al establecerse como entidades de los gobiernos o demás organismos estatales, con el objetivo de lograr un fin determinado. Ello en pro del desarrollo socioeconómico, mediante el manejo de bienes de propiedad estatal, administrados por un organismo que actúa de fiduciario.

Fideicomisos de inversión simple

Entre los fideicomisos públicos podemos conseguir los fideicomisos de inversión simple. El fideicomitente da al fiduciario un patrimonio, así dicha institución compra ciertos valores o hace inversiones.

Fideicomisos de administración

También están los fideicomisos de administración; donde el fideicomitente transfiere la capacidad de administrar bienes inmuebles.

Los recursos recaudados  son para beneficio del fideicomitente o de un tercero. 

Fideicomisos públicos

Por otro lado tenemos los fideicomisos públicos, otras modalidades como aquellos con base en póliza de seguros.

 

Fideicomisos de garantía de valores

Y finalmente los fideicomisos con garantía sobre valores.

¿Cuándo un fideicomiso es público?

Un fideicomiso es público cuando se establece como una entidad de los gobiernos o demás entes públicos.

De esta forma se obtiene beneficio económico y social, mediante el manejo adecuado de bienes de propiedad pública, administrados por un ente fiduciario.

Además, a través de los contratos de fideicomisos públicos  se da seguimiento a los proyectos de interés público y social. 

Por lo general, los fideicomisos públicos poseen estructuras orgánicas análogas a las instituciones. En ocasiones  pueden presentarse fideicomisos públicos sin una estructura orgánica  que sea análoga a alguna institución.

Estos últimos son constituidos por los gobiernos, mediante otras dependencias, y con fines específicos.

 

¿Cuáles son los que son fideicomisos secretos?

Los fideicomisos secretos son aquellos plenamente contrarios a los públicos.

Entre los fideicomisos secretos tenemos los siguientes:

  1. Fideicomisos sucesivos, los cuales hacen que los beneficios se concedan a distintos sujetos sucesivamente. Estas sustituciones se dan por muerte del anterior sujeto.
  2. Fideicomisos con una duración superior a 30 años. Esto aplica cuando se designa en carácter de beneficiario a personas jurídicas, que no sean asociaciones de beneficencia.
  3. Fideicomisos con tendencias ilícitas; que por obvias razones, los responsables tratan de mantenerlos ocultos del público.

¿Cuándo es privado?

Un fideicomiso es privado cuando se constituye por cualquier ciudadano (persona natural) o también persona jurídica.

Aquí el beneficio será privado. Esto a diferencia del fideicomiso público, cuyo interés es social.

¿Cuándo vence un fideicomiso?

Un fideicomiso vence al cumplirse el plazo preestablecido.

También pude vencer o cesar  si se da alguna condición establecida de antemano . Al vencimiento del fideicomiso, se dice que se extingue el mismo.

El vencimiento también se puede dar por la realización de los objetivos que se plantearon al empezar el fideicomiso.

Igualmente por fallecimiento del fideicomitente o la persona beneficiaria. 

También puede vencer por disolución del ente fiduciario (hablando de personas jurídicas). Puede terminar al presentarse las renuncias de las personas que son beneficiarias legítimas del fideicomiso.

Y finalmente  puede vencerse si el fideicomitente revoca (anula) dicho fideicomiso. 

 

¿A qué tipo de derecho pertenece el fideicomiso?

El fideicomiso pertenece al derecho privado, y más específicamente al derecho civil (que es parte del derecho privado).

Incluso si se trata de fideicomisos públicos (con participación de entes estatales), estos se manejan dentro del derecho civil.

Los fideicomisos son útiles dentro de cualquier sociedad porque promueven el uso de bienes con mejores fines, sobre todo cuando se trata de los públicos. 

Además de eso, permite darle protección al patrimonio de los herederos y liberarlos de los posibles daños económicos que son tan frecuentes.

 Se trata de una parte del derecho muy utilizada en la actualidad  y que se ha perfeccionado a lo largo del tiempo.

 

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