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Cuando tenemos fiebre, es un síntoma. La causa, probablemente un gripazo. O un resfriado. El cuerpo utiliza mecanismos para avisarnos de que algo no funciona. Uno de ellos es el propio dolor. Otro, que la temperatura de nuestro cuerpo sube hasta obligarnos a descansar.

En una empresa generalmente podemos encontrar muchos síntomas que nos indican que algo no va del todo bien. Y quizás no acabe como nos gustaría.

Ante esta situación, se pueden cometer dos errores. El primero es no saber identificar estos síntomas. El segundo, es no poner remedio. Al igual que la fiebre avisa a nuestro cuerpo de que algo no está funcionando bien, la sintomatología en una empresa actúa de la misma manera.

Síntomas de que algo no funciona bien en una empresa

Por ejemplo, no puedo pagar a mis proveedores a tiempo. Las causas, al igual que las posibilidades en el diagnóstico de una enfermedad, son varias. En este caso, la causa principal es la falta de liquidez. Pero también puede ser que no se haya negociado correctamente con los proveedores el plazo para los pagos. Quizás los costes fijos de la empresa se están comiendo su liquidez. O simplemente, la empresa no funciona y es incapaz de generar el efectivo suficiente como para afrontar los pagos.

Otro síntoma. Los clientes cambian de producto. Puede que el servicio no sea el adecuado. El precio no es acorde con el servicio prestado. O tu cliente tiene los síntomas y los problemas nombrados en el párrafo de arriba y por lo tanto, no puede pagar el servicio que recibe.

Los empleados no responden. Quizás están desmotivados, su salario no es acorde a la responsabilidad que tienen o simplemente no es la persona adecuada para ese puesto.

¿Cómo darse cuenta de uno de estos síntomas?

Una de las mejores formas de darse cuenta de un síntoma negativo en una empresa, es el feedback recibido por un cliente. Cuando un cliente nos da información sobre algo que no ha funcionado, es oro para nosotros. Nos está diciendo, desde su perspectiva, lo que no funciona. Algo que desde el punto de vista del empresario es difícil de saber. A pesar de que dicho cliente lo diga con malas formas, o descontento, es importante saber escuchar. Analizar, anotar e intentar que no vuelva a suceder.

Otra forma, es un análisis interno. Hazte la pregunta: ¿Dónde podemos estar fallando? Anota hasta diez ideas sobre ello. Diez cosas que se podrían mejorar. Diez cosas donde se están cometiendo fallos.

Para todo esto, se tiene que tener una cosa: humildad. Generalmente nos cuesta reconocer cuando hemos fallado. Tendemos a pensar que estamos donde estamos porque lo hemos logrado solos. Y que difícilmente nos van a bajar de allí. No hace falta mejorar, ni crecer, porque estoy muy cómodo así como estoy.

Escuchamos habitualmente en frases de empresarios de éxito que hablan sobre aprender del error. Sobre que cómo fallar no es algo malo, mientras que no intentarlo sí lo es. Todas estas frases parecen fáciles de poner en práctica. Pero implican hacer cosas que, para el ser humano, de por sí, son complicadas. Reconocer un error. Tomar riesgos y ser valiente. Pensar y analizar sobre las cosas que no están funcionando. Todo esto parece fácil, pero no lo hacemos.

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