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Últimamente están muy de moda las películas y las series de zombies. The Walking Dead es un ejemplo. Líder de audiencia, ya van por la quinta temporada y se espera una sexta. Desde el videojuego Resident Evil, los retrovirus se han puesto de moda. Patógenos que son capaces de alterar nuestro metabolismo. Nuestra conciencia. Nuestro sistema nervioso. Generalmente nos vuelven más agresivos y con tendencia al canibalismo. Al igual que el ébola, el virus se suele transmitir vía fluidos corporales. Por lo que un mordisco, suele ser letal.

Pero en España, y en el mundo en general, también hay empresas zombie. La analogía, a priori, podría llevarnos a pensar que son empresas “muertas”, pero que siguen con la actividad. Deambulan sin rumbo alguno. Ese es el estereotipo de zombie clásico. Sin embargo, si cogemos al zombie actual, también podemos encontrar unas cuantas semejanzas con muchas empresas de hoy en día.

1. Alteran el sistema nervioso

No de ellas mismas. Una sociedad, a pesar de tener personalidad jurídica, no tiene sistema nervioso. Pero sus socios fundadores sí. En el caso de las pequeñas y medianas empresas, los socios fundadores suelen ser las mismas personas que luchan día tras día para reflotar su empresa. El caso es, que este día a día puede generar tensiones y niveles de estrés muy altos en los propios socios/empresarios. Puede llegar incluso a ser bastante nocivo para su salud. No nos damos cuenta. Porque no somos conscientes.

Y lo que es peor. No es sólo a ellos. Sino también a los que les rodean.

2. Tienden al canibalismo

Una vez más, una empresa tiene el patrimonio que tiene. Pero el patrimonio de sus socios puede ser diferente. Un endeudamiento excesivo, junto a una mala gestión de la empresa, conlleva a que en un plazo, relativamente corto de tiempo, el empresario consuma su propio patrimonio. La analogía es clara: canibalismo en el patrimonio del empresario. El propio empresario, sin ser capaz de detener la situación, se ha comido el activo personal que tenía.

En ocasiones esto se puede proteger. En el caso de que seas una sociedad limitada/anónima y hayas cumplido todas tus obligaciones como administrador, puedes evitar el auto-canibalismo. En el caso de que no lo hayas hecho o seas un autónomo sin sociedad a tu cargo, la cosa cambia.

3. Son muy rápidas

Al igual que los zombies que vemos en las últimas películas y series, estas empresas actúan muy rápido. En poco tiempo estás hasta las orejas y no te has dado ni cuenta. El problema principal:

Tu empresa no es capaz de generar el efectivo suficiente. Caja positiva. Excedente positivo.

No has tenido un control de tu tesorería. Ni has delegado en alguien que lo pudiera tener. No le has dado la importancia que tenía a la administración financiera. No has vigilado cómo andaba el excedente en tus cuentas corrientes. Te suena que las ventas han bajado, pero no sabes cuánto, ni porqué. La mala noticia es, que sino te pones hoy mismo, no te dará tiempo a saberlo.

Posibles antídotos para tu empresa zombie

1. No dejar que te devore. Cierra y liquida antes

La trampa del pequeño empresario, ya lo hemos dicho antes, puede ser la liquidez. Pero una trampa mayor es que sea incapaz de adaptarse. Cambiar. En muchas ocasiones tenemos el oficio que tenemos, y nos creemos incapaces de hacer cualquier otra cosa. Sea por falta de seguridad. Sea por edad. O sea por pereza y comodidad. No nos da la gana cambiar. Bien, no pasa nada. Te hundirás con el barco.

Siempre hay otra opción. La cuestión es pensar, y reinventarte. Suena fácil, pero no lo es. El tema es que no eres el primero, ni el último que lo habrá hecho.

2. Encontrar dónde puedes estar fallando y valorar si puedes reconducir la situación

En muchas ocasiones una empresa tiene síntomas, y somos incapaces de verlos. Sea porque no tenemos la experiencia adecuada. Los estudios. Porque no nos da la gana. No somos capaces de anticiparnos.

Lo mejor para “curar” a una empresa en estado zombie es encontrar los problemas que está teniendo. Valorar si tiene una solución viable. Y aplicarla. No hay más. Para ello, hay varios mecanismos. Conocer lo que piensa el cliente suele ser una herramienta muy útil. Encontrar los agujeros en la tesorería (caja, bancos, etc) también. Entender porqué nuestro producto no se está vendiendo como lo hacía antes es clave. Ajustar los gastos fijos y eliminar los superfluos también.

La frase siguiente, de Albert Einstein resume bastante bien el problema que tienen muchos empresarios con sus empresas zombies:

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. – Albert Einstein

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