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Bob Chapman fundó una empresa de manufacturación en Estados Unidos hace ya muchos años. En 2008, la empresa fue golpeada por la crisis financiera y perdió cerca del 30% de la órdenes de compra de un día para el otro. El 30% para una empresa de este tamaño y para una empresa de este sector, es algo salvaje.

Como en muchas compañías en 2008, la empresa de Bob fue aconsejada para que hiciera un despido masivo de empleados. Había que salvar 10 millones de dólares. Los asesores financieros, los asesores externos, los accionistas. La mayoría de la gente pedía una reducción de la plantilla. Sin embargo,  Bob no estaba de acuerdo. Y se mantuvo firme. Es verdad que las cuentas no salían, pero detrás de los estados financieros y las cuentas contables habían personas de carne y hueso. Que sentían. Que tenían familia.

Bob planteó una estrategia de reducción de salarios, desde el CEO de la compañía (él mismo), hasta cualquier empleado que acabara de entrar hace poco en la compañía. Bob pensó que era mejor que todos sufrieran un poco, que no unos pocos sufrieran mucho. La moral de los empleados empezó a mejorar considerablemente cuando vieron las medidas tomadas. La empresa consiguió ahorrar cerca de 20 millones de dólares, bastante más de lo que le exigían a Bob en un principio. Una empresa, con unos empleados motivados, puede ser imparable. Bob lo sabía. La compañía se recuperó y hoy en día goza de buena salud.

Bob fue un ejemplo de liderazgo. Asumió la responsabilidad que tenía como director de la empresa. Afrontó los problemas utilizando la empresa como si fuera un sólo equipo. Los empleados se sintieron respaldados, protegidos y valorados. El líder debe hacer sentir de esta manera a los que le siguen. Debe protegerles y guiarles. Y ellos le seguirán hasta donde haga falta.

Fuente: Charla TED de Simon Sinek

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